EL PODER DEL COMPROMISO

Según la televisión, la prensa y el sentir general, no vivimos en una sociedad que se caracterice precisamente por un alto grado de compromiso. Escuchamos con frecuencia una queja respecto a la poca o nula implicación que tenemos en la pareja, el trabajo, la actividad social o la influencia política.

Claro que podemos plantearnos la posibilidad de que el compromiso sea una falacia o una utopía inalcanzable. También cabe que en una sociedad caracterizada por el cambio, este supuesto valor no tenga importancia o incluso haya quedado obsoleto y por eso cae, como las hojas viejas del otoño, en el recuerdo insondable del olvido.
Ante esta perspectiva, lo primero que tendríamos que plantearnos es si el hecho de comprometernos con algo supone algún tipo de ventaja, pero antes de enredarnos en ello, me gustaría daros mi opinión particular acerca de lo que, desde mi perspectiva, es o no es compromiso.

Muchas personas asumen el compromiso como una cárcel, el fin de la libertad, quedando reflejado en fiestas del tipo “despedidas de soltero/a” donde uno se despide de aquellas supuestas diversiones que enterrará para siempre una vez tomada la decisión. El compromiso no debe ser la consecuencia pasiva de un acto determinado, por muy importante que sea. Ser plenamente consciente de las decisiones implica ser consciente, igualmente, de las consecuencias que origina. Aunque evidentemente, hay consecuencias que son imprevisibles, puesto que las circunstancias que marcaron el inicio quizá varíen a lo largo del tiempo, modificando las reglas y las normas de lo pactado.

Precisamente esta es una de las claves para seguir comprometidos en cualquier tipo de relación y la puerta de esa supuesta “cárcel” con que la cultura popular ha rodeado los distintos compromisos que se dan en nuestra sociedad. Cualquier acuerdo puede redefinirse, constantemente, de hecho, debe hacerlo para que la relación continúe por los cauces inalienables de la libertad individual. El desarrollo es una constante de la condición humana, hasta tal punto que un trabajo, una pareja, un esfuerzo de cualquier tipo que impide nuestro propio desarrollo individual pierde todo el valor, convirtiéndose, ahora  sí, en una auténtica condena. Sin embargo, cuando somos capaces de modificar los acuerdos alcanzados en función de nuestros desarrollos individuales, tanto la relación como las partes implicadas en ella consiguen salvar los obstáculos que amenazan con abortarla.

Podemos definir el compromiso, pues, como una condición libremente elegida y aceptada, que me permite desarrollarme como ser individual a la vez que genera una entidad de una clase superior a los individuos que la mantienen. En este sentido, comprometerse es decidir compartir mi camino de la mano de “alguien” (una persona, una empresa, una inquietud…), sabiendo que ese camino conduce hacia mi propia liberación y hacia la de quienes comparten el sendero.



Ahora, algún lector podría objetar que para alcanzar ese tipo de crecimiento, es mucho más sencillo caminar solo. Podría ser, pero como ya comenté en algún post anterior, la felicidad no es una estación de término, sino un tránsito entre dos estados de desarrollo. Sin el tenaz esfuerzo que supone alcanzar cualquier tipo de meta en la vida, es imposible llegar más alto y la vida se convertiría en un plano yermo de autocomplacencia, sin más destino que la apatía.

Compromiso es sinónimo de esfuerzo, de acuerdo, pero por ello mismo también es sinónimo de felicidad. Caer supone levantarse, apoyar las manos doloridas en el suelo, reafirmar los pies y exclamar con sinceridad: “Yo puedo”. No como un mantra ingenuo, sino con el convencimiento y la certeza de que, efectivamente, estoy hoyando los pasos de mi propio destino. Uno puede andar mucho en distintas direcciones, pero no conozco nadie que haciendo eso haya conseguido llegar a ningún lado. Ese llegar es la felicidad, ese llegar es el premio imperecedero de haber conseguido una más de las muchas metas que puedo alcanzar a lo largo de la existencia.

Cualquier proceso está plagado de avances y retrocesos, cuando aparecen éstos, es cuando las personas comprometidas sacan a relucir todo su poder. Ya estemos hablando de estudiar una carrera o escribir un libro. Cualquier tarea atraviesa por momentos en los que creemos que los desafíos están más allá de nuestras habilidades. Sin embargo, esa realidad no es la única lectura posible. Comprometerse con esa tarea me permitirá ajustar la situación a mis propias capacidades, aumentar mi nivel de competencia y resolver finalmente el problema, en un proceso de flujo constante, como un bailarín que haya decidido tomar de pareja el universo entero.

Os deseo que seáis capaces de comprender la fuerza del compromiso para seguir avanzando en vuestras metas, que podáis entender, en el momento de la caída, que es mucho más importante levantarse, que tengáis la absoluta seguridad de, como decía un gran amigo mío: “Los proyectos son más importantes que las circunstancias”

Feliz semana a tod@s

EDU

EL IMPACTO DE LAS TECNOLOGÍAS EN EL APRENDIZAJE


La Embajada Británica en España nos ofreció la pasada semana un ciclo de conferencias albergadas por Pete Sharma Associates apoyando la incidencia del impacto de las tecnologías en el aprendizaje.


Los coloquios examinaron nuevas realidades relacionadas con la dependencia cada vez mayor que tiene el sector educativo de las nuevas tecnologías y las propuestas para resolver los problemas relacionados con la implantación de las mismas en la práctica diaria de la enseñanza.

El docente hoy en día, por las exigencias de su práctica, el escenario en el que actúa y las demandas del mismo, es un profesional que debe presentar los conocimientos, habilidades y actitudes adecuadas ante las nuevas tecnologías, puesto que va a ser el referente de un grupo.

La presencia de las nuevas tecnologías en la sociedad y las potencialidades que éstas ofrecen como recursos para la educación constituyen una razón suficiente para justificar su incidencia en el perfil del profesor, en la medida en que éste ha de desarrollar su acción educativa de un modo coherente con la sociedad en la que vive aprovechando al máximo los recursos que le ofrece.

El 95% de los profesores del Reino Unido utilizan la Pizarra Digital Interactiva como soporte educativo, en España, a través del proyecto Educación 2.0 se ha logrado un gran paso para el sistema educativo español en cuestión de tecnología, pero ¿están los profesores formados en esta educación 2.0?
Puesto que vivimos en una era en la que el volumen y la variedad del software y hardware educativo es cada vez más abrumador y que, en ocasiones, los estudiantes saben más que los profesores no podemos olvidar un paso previo de formación del profesorado en este ámbito para incentivar y reforzar la calidad de la formación que percibirán los alumnos.

Pese al alto porcentaje de Pizarras Digitales Interactivas instaladas en el Reino Unido, sólo un tercio se usan de forma interactiva.

Michele Conway, profesora para Cambridge University Press que lleva a cabo un Plan de Formación de las Pizarras Interactivas Hitachi, habla de la necesidad de la formación para una introducción con éxito de las nuevas tecnologías en las escuelas y colegios y cómo es imprescindible que estas se utilicen de manera eficaz para conseguir un efecto positivo en proceso de enseñanza y aprendizaje.


Sobre estas líneas: Elena Gutiérrez (gestora de grandes cuentas AGC Formación), Gerard Uson (responsable de interactivos de Charmex Internacional) y Beatriz De La Riva (directora de formación en AGc). Foto tomada durante el evento en Madrid

Tras escuchar a otros expertos en proyectos de tipo e-learning y atendiendo a la importancia de los retos tecnológicos y de transferencia de los aprendizajes, sólo queda por nuestra parte, como profesionales de la educación, atender a las demandas de formación del sector.

Si necesitas más información acerca de estas u otras propuestas, no dudes en solicitárnosla a través de este medio.

Un saludo a toda la gente Edu – Cada!!

Elena Gutiérrez
Gestora de formación


LA ESTUPIDEZ HUMANA

¿Cuántas veces, a lo largo de nuestra vida, corremos riesgos innecesarios?

La estupidez humana no tiene límites. Nos ponemos en peligro constantemente sabiendo que el riesgo es inmenso y crédulos de ser invencibles. “A mi nunca va a pasarme nada.”

Todo el mundo sabe que no debes subirte a una silla de ruedas giratoria para tratar de alcanzar algo que hay sobre una estantería. El clásico caso es ese en el que tienes ahí mismo la silla, delante de ti, tentándote y por no ir hasta la cocina a por una banqueta piensas: “total es un segundo de nada”. ¡Vamos! ¡¡Ni que para ir a la cocina hubiese que coger el autobús!!

Por lo que se ve, subirnos a sitios para alcanzar cosas es una de las situaciones de riesgo preferidas por la humanidad. Además de la silla de ruedas giratoria está el que se sube al borde de la bañera para colgar las cortinas y, para colmo, está desnudo y con los pies mojados. Luego tenemos al que escala en el respaldo de una silla o al que es más precavido pero no teme a la muerte y, entonces, se sube cautelosamente a una escalera para cambiar una bombilla. Eso sí, la lámpara está junto a una ventana, vive en un noveno y no baja la persiana…

La verdad es que no sé si somos vagos, poco listos o nos encanta el subidón de adrenalina… Es un auténtico misterio por desvelar el hecho de saber que algo es tan estúpido y arriesgado y, sin embargo, no podemos evitarlo.



Existen muchas otras situaciones de riesgo típicas. Otro claro ejemplo tiene que ver con la electricidad. Es bien sabido la cantidad de accidentes caseros que ha provocado el dichoso arbolito de Navidad. Y todo se debe, nuevamente, a un ataque mezcla de valentía y pereza. Por un lado, por no ir a cortar la luz antes de empalmar cables y, por otro, porque para pelar dos cables yo no necesito cortar nada. Y claro está, ocurren las desgracias y acaba uno parpadeando a la vez que las lucecitas; eso sí, a ritmo de fun-fun-fun.

Evidentemente, tampoco voy a cortar la luz para cambiar una lámpara de techo. No hay mayor emoción en la vida que los voltios atravesando tu cuerpo y poniéndote los pelos como escarpias.

Todas estas cuestiones, simplemente, aludiendo a accidentes típicos que, según puede observarse, nos apetece tener. Pero a partir de aquí, puede hacerse un completo análisis detallado de cientos de miles de situaciones en la que hemos actuado como auténticos estúpidos.

No conozco a nadie que no sea capaz de contar aquel instante en la que salvó su vida por los pelos y tras haberla puesto en situación de máximo riesgo. Aquella vez que hizo un adelantamiento indebido, cuando se sentó en un tejado porque las vistas eran asombrosas, el día que bebió más de lo que cabe en un cubo de fregar, la tarde que rodó calle abajo por coger carrerilla subido a un carro de la compra, el momento en el que desafió a su mejor amigo a columpiarse más fuerte que nadie hasta que el columpio diese la vuelta, etc.

No puedo, ni siquiera, intentar que mis lectores hagan un llamamiento a su sensatez y dejen de experimentar el riesgo innecesario. No puedo insistir en que la vida podría experimentarse en ausencia de peligros. No puedo convencer a nadie, ni a mi misma, de que el hecho de cometer osadías deje de ser inherente a la condición humana.

Así pues, estar vivo cada día y, más aún, teniendo en cuenta la cantidad de empeño que ponemos en desafiar las leyes de la física, no deja de ser un milagro…

CADA.
LA COMPETENCIA DIGITAL EN EL AULA

Hoy me gustaría dar cierta relevancia a la importancia de adquirir competencia digital en el aula. Todos los profesores deben tener presente que esta competencia consiste en disponer de habilidades para buscar, obtener, procesar y comunicar información, y para transformarla en conocimiento.


Y no es una mera declaración de principios pues en la Orden ECI/221/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación Primaria, Art 6. Competencias básicas, recoge que la competencia digital es una de las competencias básicas que el alumnado deberá adquirir en la enseñanza básica.


También en el art.8 Principios metodológicos, apartado 2, pone: “La metodología didáctica será fundamentalmente, comunicativa, activa y participativa, y dirigida al logro de los objetivos, especialmente aquellos aspectos más directamente relacionados con las competencias básicas”.

Por tanto el camino abierto en nuestra legislación pone de manifiesto que hay un trabajo por realizar desde el punto de vista psicopedagógico. En este sentido el uso de la pizarra digital nos facilita dos aspectos fundamentales en el proceso de enseñanza aprendizaje: la atención y la motivación; es decir, que nuestros alumnos nos miren, escuchen y que además les guste lo que están aprendiendo en nuestras clases.






Estas dos referencias: la legislativa y la psicopedagógica nos hacen plantearnos que no es posible enseñar competencia digital si uno no utiliza las herramientas digitales necesarias para alcanzar ese objetivo. Por lo tanto, justificamos el uso de la pizarra digital en el aula como un recurso didáctico y nos planteamos el estudio y creación de actividades interactivas para nuestros alumnos.

Algunas de estas actividades las iremos presentando con el fin de facilitar ideas que nos ayuden a ser creativos.

Mi intención es que empieces a usar la PDI de forma concreta, normalizando su uso en el aula como un recurso más, y para ello hay que centrarse en hacer bien 2-3 cosas, e ir viendo su evolución durante el curso.
Hoy las actividades son para el 2º ciclo de Primaria “Everyday routines” y esta actividad consiste en completar la frase arrastrando el día de la semana. Para ello podemos usar tanto el teclado virtual como la escritura a mano alzada. (Estos usos específicos los iremos viendo en vídeos explicativos que nos ayudarán a realizar un manejo más eficiente).



Esta otra actividad consiste en relacionar el dibujo con su la palabra y para ello se sarán flechas predeterminadas, líneas que van de punta a punta con dos simples clic o dibujando a mano alzada.



Publicado por Marcos Gaitán Díaz

SUPERAR EL MIEDO A EQUIVOCARNOS

Es probable que hayáis sentido la angustia, después de haber tenido un fracaso o haber vivido una situación desagradable, del miedo a equivocaros. Lo cierto es que es un sentimiento bastante insidioso, que parece socavar nuestra seguridad con la fría premeditación del ladrón nocturno. Sólo caemos en la cuenta cuando nos despertamos y sentimos el pavor engarzado al corazón.

Pero no todo van a ser malas noticias, primero podemos ser más conscientes de lo que está sucediendo, para tener la oportunidad de poner en marcha las habilidades de afrontamiento necesarias. Al igual que en muchas otras situaciones de la vida, nuestros pensamientos son un termómetro perfecto para conocer la salud de nuestro estado emocional. Un primer pensamiento que debería ponernos sobre aviso es el de “¿Y si…?” ¿Y si vuelve a sucederme lo mismo?¿Y si las cosas no son como eran?¿Y si…? Tenemos la mala costumbre de preocuparnos por situaciones que o bien no son probables o bien podemos hacerles frente a fuerza de poner en marcha nuestros recursos.

Recuerdo que a mis pacientes, cuando tratábamos ésto en las sesiones de terapia, les hacía siempre la misma pregunta: ¿Y si sales mañana a la calle y te cae un tiesto en la cabeza? Al principio me miraban como si me hubiera vuelto loco, pero después de un fugaz brillo de estupor, solían caer en la cuenta de que efectivamente no podemos hipotecar nuestro presente por un miedo improbable o imaginario. Es posible que lo que creemos el estado ideal de las cosas no dure mucho, pero tenemos el derecho a disfrutar, no vaya a ser que nos suceda como aquel hombre, preocupado por cómo vadear el río, para llegar a descubrir que habían construido un puente.

Hay otro “síntoma” que nos puede hacer ver la situación con un tinte mucho más oscuro del que debiéramos. Si nos descubrimos buscando comparaciones con hechos que nos han sucedido en el pasado, en vez de descubrir las nuevas potencialidades que nos ofrece la situación actual, tendremos que empezar a pensar que el fantasma del miedo se ha introducido en el castillo de nuestra vida. Aquí la solución puede no ser tan sencilla, puesto que darnos cuenta de las similitudes permite llevarnos a la simple conclusión de que las cosas se desarrollarán de la misma y en ocasiones, dolorosa manera. Al centrar la atención y las energías en las similitudes podemos olvidarnos de una de las reglas más importantes de la vida y de la felicidad:



Todas las experiencias que tenemos nos enseñan una lección. Cada día estoy menos convencido de la teoría de que las situaciones negativas suceden para que después nos suceda algo positivo, pero con lo que estoy absolutamente de acuerdo es que la experiencia personal la construye cada uno. Construir significa crear, construir significa empezar, construir significa que cada uno de las decisiones de nuestra vida es independiente de la anterior y que si algo nos descubren los fracasos, las caídas, los contratiempos y las frustraciones es precisamente aquello que podemos cambiar en el presente. El destino no está escrito, la mano del Universo no es una guía que nos mantenga ciegos y confiados. Parafraseando a Descartes: Aprendo, luego cambio. El aprendizaje es inevitable, el cambio es una conquista personal e intransferible. Reconozco que en los momentos de turbación es muy consolador pensar que simplemente hay que dejarse llevar para entender lo bueno que nos está esperando. Reconozco incluso que es un buen pensamiento, cuando no me siento con fuerzas para nada, cuando las circunstancias son adversas, cualquier rayo de luz puede alimentar nuestra esperanza y eso es bueno. Pero la esperanza que brota hay que alimentarla de compromiso, compromiso personal conmigo mismo.

Cambiar significa admitir que me equivoqué, lo importante es admitir que tenemos una segunda oportunidad. Por eso la vida da tantas vueltas, porque en todas y cada una de las circunstancias el mango de nuestra vida está únicamente en nuestras propias manos; ni el futuro, ni el pasado, ni la personalidad, ni mis pensamientos, ni los otros…Nadie excepto nosotros tiene la capacidad y la responsabilidad de caminar hacia mis objetivos. En primer lugar, porque nadie mejor que nosotros mismos para saber lo que queremos. Quienes aprenden esto, son capaces de ver las maravillas de la vida y pueden exclamar: “¡Ahora entiendo!” Los que no…En fin, los que no siempre tendrán otra oportunidad de aprenderlo.

Quizá uno de los mayores miedos se produce cuando nos damos cuenta de que efectivamente nos equivocamos y perdimos, por error, algo muy valioso. Es fundamental aceptar que el pasado no vuelve, pues las circunstancias concretas que hicieron de aquello algo tan maravilloso nunca se repetirán, pero aún así, siempre, siempre podemos volver a crear circunstancias nuevas, tomar otras decisiones. Si realmente nos responsabilizamos de nuestros errores pasados podremos crear de nuevo nuestro futuro. Puede incluso que este sea el mejor consejo que os puedo dar hoy: No importa cuanto tiempo llevemos viviendo las mismas circunstancias, puede que llevemos con una pareja 20 años o 10 días, puede que estemos en un puesto de trabajo 30 años o dos meses…Cada día es una nueva y hermosa oportunidad para aprender y sorprendernos, porque cada día tenemos la responsabilidad de decidir lo que queremos hacer con nuestra vida, porque como dice Jorge Luis Borges: “Los besos no son contratos, ni los regalos son promesas…”

Cada beso, cada caricia, cada regalo…son sólo la manifestación palpable de lo que siento aquí y ahora. Este momento es único y a la vez eterno, así que hagamos todo lo posible para que ese momento se repita, porque no podemos esperar vivir de las rentas del corazón si no luchamos, cada instante, por renovar y fortalecer todo aquello que sentimos.

Espero que estos días estén cargados de instantes nuevos y maravillosos para que todos desterréis, de una vez, el maldito miedo a equivocarnos.

EDU

REFLEXIONES SOBRE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN LA EDUCACIÓN

El formar alumnos capacitados para pensar mejor y más creativamente debería tener una especial importancia para los gobernantes, sobre todo para España, ya que no podemos competir con los países más desarrollados en tecnología ni en recursos económicos. Lo que sí tenemos son profesionales, científicos, empresarios, y ciudadanos en general, más creativos a la espera de que un nuevo gobierno apoye medidas que impulsen sus proyectos. Este aspecto, el de la creatividad humana, sigue siendo él más importante para el desarrollo económico, cultural y social de un país.

 
Los recursos económicos que se destinan a la educación son una excelente inversión que hace una sociedad, por ello deben destinarse a ella la mayor cantidad de fondos posibles, pero es responsabilidad de los gobernantes el que cada euro produzca el máximo beneficio posible, para ello deben tomar "la decisión política" de establecer como objetivo educativo central capacitar a los alumnos para que puedan pensar mejor y más creativamente, y no para memorizar mejor. Coherente con esta dirección deben fomentarse los métodos pedagógicos que son de utilidad para este objetivo y excluirse los que lo perjudican.

Cada día, más centros de enseñanza están conectadas a Internet. Los profesores y los alumnos utilizan esta conexión al mundo de diversas formas. En primer lugar, Internet es una fuente inagotable de información y datos de primera mano. Como red originariamente científica, puede encontrarse gran cantidad de información útil para las clases. Podemos encontrar materiales para cualquier nivel educativo preparados por otros profesores. Incluso existen archivos de programaciones y experiencias educativas, documentos para uso del profesor en la preparación de sus actividades de enseñanza / aprendizaje, etc. Estudiantes de escuelas distantes entre si utilizan la red como medio de comunicación para realizar proyectos en común, intercambiar datos sobre diferentes aspectos de su medio social o estudiar las diferencias y semejanzas culturales entre comunidades de diferentes países. Las escuelas utilizan la red para romper su aislamiento del mundo para implantar el aula virtural. Un aula abierta, integradora donde las competencias básicas se desarrollan a través del uso de las nuevas tecnologías y su aplicación en los contenidos didácticos.

Hemos comentado anteriormente que el reciclaje de los profesores para adaptarse a la nueva forma de enseñar es crucial para impartir sus clases y llegar a  alumnos inmersos en un mundo tecnológico. Pero da la sensación de que España no quiere arrancar y romper la barrera de los informes PISA que año tras año nos ponen a la cola de Europa en cuanto educación se refiere:

“S
egún distintos expertos, la distancia que separa a España de la media de la OCDE y de países como EE UU o Francia es estadísticamente muy pequeña, pero el hecho es que el sistema español lleva estancado a esa distancia al menos una década, desde que se publicó el primer informe PISA en 2000 (hubo otros dos en 2003 y 2007).


Los resultados en ciencias y matemáticas han sido similares a los de años anteriores. Los alumnos españoles mejoran en tres puntos los 480 que se alcanzaron en 2006 -pero aún inferiores a los 485 del año 2003- y en ciencias igualan la puntuación de hace cuatro años (488, frente a los 487 de hace siete años). En matemáticas, la media de la OCDE es de 496 y, en ciencias, de 501. Desde el ministerio de Educación, en cualquier caso, hablan de estabilidad del sistema español dentro de una leve mejora general de los países desarrollados”.

O lo que es lo mismo, el Ministerio de Educación no va ha hacer nada pues no le conviene que los españoles sean demasiado creativos. Prefieren seguir fomentando políticas de subvenciones y ayudas mientras la UE se lo permita, y así desarrollar una población en edad de trabajar que sea sedentaria y  sin capacidad de defenderse en el área laboral. Con todo el objetivo es que les voten a cualquier precio. Pero ante una crisis y después de jugar con el pan de los ciudadanos el objetivo parece difícil.

Si continuamos con el informe PISA: El elevado número de repetidores puede estar lastrando los resultados españoles en PISA, ya que hacen el examen los alumnos de 15 años, estén o no estén en el curso que les corresponde, 4º de la ESO. Así, en España, el 36% de los chavales que hicieron el examen eran repetidores -uno de los porcentajes más altos de la OCDE; en Finlandia es del 5%.


Marcos Gaitán Díaz

DÉJAME QUE FRÍA LOS HUEVOS TRANQUILO

De un tiempo a esta parte he emprendido una pequeña investigación tratando de dar respuesta a la pregunta relacionada con las diferencias individuales que se plantean entre los hombres y las mujeres.

Es el eterno debate: ¿somos iguales? Se tiende a responder: sí, pero con diferencias.

Hace años pensaba que, efectivamente, los hombres y las mujeres somos iguales en todo y para todo. Podemos aspirar a los mismos puestos, realizar los mismos trabajos y esfuerzos, ansiar los mismos sueños, reír y llorar, emprender nuevos retos.

En un determinado momento de la historia de la psicología, alguien hizo la distinción entre capacidades lingüísticas y espaciales; pero estas diferencias casi paralelísticas de antaño se han comenzado a cruzar en los caminos. Ya no se trata de diferencias entre sexos sino entre inteligencias personales.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, cuanto más conozco a la humanidad, más me sorprendo de las diferencias que transpolan al género.



Entrados en materia, me percaté de dos hechos, casi insignificantes, que llamaron mi atención. Paso a describir bajo estas líneas mis hallazgos.

El primero de los descubrimientos tiene que ver con un clásico: ¿qué mujer no le ha preguntado alguna vez a un hombre: en qué estás pensando? Hay determinadas situaciones en las que se crea una atmósfera que parece propicia para formular esa pregunta. Quizá se trate de un momento de intimidad. El caso es que, bajo esa situación, más o menos mágica, de pronto puede oírse la voz femenina preguntándose en qué piensa la otra persona con la que está compartiendo ese instante. Pero esta pregunta nos lleva a una segunda cuestión: ¿qué mujer no ha oído como respuesta: no estoy pensando en nada?

Esta situación me despertó tanta curiosidad que comencé a abordar a todos mis conocidos buscando una conclusión sobre este tema. Después de meses de investigación minuciosa la conclusión es la siguiente: cuando un hombre dice que no está pensando en nada es que no está pensando en nada.

Así de simple. He aquí la primera diferencia entre hombres y mujeres: los hombres tienen capacidad para abstraerse. Las mujeres no.

El segundo de mis descubrimientos está relacionado con la capacidad para hacer dos tareas con atención al mismo tiempo. Y de aquí el título de este post: “Déjame que fría los huevos tranquilo”. Sin duda me sirvió de inspiración un conocido que, cuando estaba enfrascada en la presente investigación, relató la historia comparativa entre como él necesitaba estar solo y concentrado en la cocina para freír un huevo mientras que una amiga suya podía hacerlo hablando por teléfono a la vez y mientras su hijo daba vueltas a su alrededor. Y lo más impactante: el huevo salía perfecto!! Todos sabemos lo difícil que es eso…

En esta segunda ocasión, volví a interrogar a los conocidos sobre su capacidad para realizar dos tareas al mismo tiempo prestando atención y me aseguraron que no se puede hacer perfectamente bien. Pueden hacerse, pero ¡el huevo se esparrama seguro!

Segunda diferencia entre hombres y mujeres: las mujeres tienen capacidad para seleccionar prendas de vestir mientras conducen. Los hombres no.

Espero que mis lectores hayan optimizado mi sarcasmo. A la vista de las diferencias físicas, a veces parece existir todo un mundo, aún por desenmascarar, entre los hombres y las mujeres. Nos quejamos continuamente de la dificultad para entender al otro sexo o para que nos comprenda. Sin embargo, mi mejor descubrimiento es que no hay mejor satisfacción que compartir momentos y pensamientos con ambos sexos. Al final, va a resultar que no somos tan diferentes…

CADA.

P.D.: Dedicado a nuestro seguidor “Autoayuda” y a todos nuestros seguidores y seguidoras