CORTAR O NO CORTAR LA ETIQUETA DE LA CAMISETA

¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de cosas "incómodas" que nos rodean? Me refiero a esas cosas que son sencillas o incluso estúpidas, pero que nos suponen una continua molestia. No estoy hablando de las manías. Aquí, sin duda habría material para otro post. Por ejemplo, hay gente que no soporta comer con cubiertos de plástico, o ver un cuadro torcido, o sube los escalones siempre de dos en dos, o no se bebe el último trago de un brick, o comprueba todas las puertas del coche después de haberlo cerrado... Pero no es de esto de lo que quiero hablar hoy. En esta ocasión me estoy refiriendo a los pequeños "fastidios" del día a día.

Por ejemplo, hoy voy a empezar con un clásico: las etiquetas. ¿Por qué las etiquetas de la ropa están hechas de un material tan irritante? Para empezar, todas las camisetas, jerseys y chaquetas tienen una etiqueta en la zona del cuello. Desde que estrenamos la prenda, ese trozo de tela tiesa y rebelde se empeña en hacernos el día insufrible picándonos continuamente. Y aquí llega la primera decisión que uno debe tomar antes de vestirse: ¿corto o no corto la etiqueta? Cortarla es peligroso porque, para colmo, está demasiado bien cosida. Uno puede arriesgarse a dañar la prenda. Y eso si no es de una marca cara y nos da miedo malversar nuestra inversión eliminando la prueba del pastón que nos hemos gastado. Total, que decidimos hacer la prueba y pasar el día sin cortar ese dichosos elemento que va a conseguir tenernos de un lado para otro deseando que llegue el momento de volver a casa para cambiarnos de ropa.



Pues por si esto no fuera poco, de un tiempo breve a esta parte en los laterales de las camisetas, jerseys y chaqueras, así como en el interior de pantalones, faldas y vestidos, han añadido unas etiquetas kilométricas cuya utilidad aún desconozco. Parecen novelas traducidas a unos 17 idiomas por lo menos. Es muy emocionante porque puedes encontrar información de fabricación, de lavado, de combinación con otras prendas, de composición, de permisos de aduanas, colores diversos, tallajes, intermediarios y consejos de planchado.

Tanto es así, que si no has cortado toda esa literatura barata y vas aburrido en el metro, puedes levantarte un poco la camisa, tirar del rollo de papel oculto que hay bajo ella y empezar a leer. Te harán, al menos falta 10 estaciones para completar la lectura.

Evidentemente, esa sí que las has cortado, más que nada porque te hacía un bulto horrible pareciendo que ocultabas algo bajo el traje.

Total, que yo me pregunto: ¿Qué ha sido de esas discretitas etiquetas del lateral de la ropa? Eran muy útiles porque nuestras madres nos habían enseñado que para llevar una ropa del derecho había que dejar esa etiqueta en el interior y lado izquierdo del cuerpo. Pero es que ahora uno mira a la parte inetrna de un vestido y le entra pánico escénico. Puedes enrollarte con la etiqueta interior!!! Desde aquí quiero reivindicar el uso de las etiquetas cortas que se limitaban a decir la temperatura de lavado y si había elastán en la prenda. Además, me gustaría que la decisión de cortarla fuera mía y sólo mía y no pareciese que estoy debatiéndome entre la vida y la muerte teniendo que decidir entre el cable verde y rojo como si de la desactivación de una bomba se tratase. Corto y punto; porque la etiqueta no es una amenaza. No quiero preguntarme si es tan larga porque quizá todo lo que pone en ella puede ser importante. ¡NO! Podemos vivir sin esa información.

La otra reivindicación es en relación a la dichosa etiquetita moldeadora de dermatitis del cuello. Señores fabricantes, me parece bien que no quieran quitarla, pues es su seña de identidad. Entonces, ¿por qué no trasladarla de ubicación? Propongo, por ejemplo, en la parte trasera, igualmente centrada, pero en el borde inferior. Aquí casi nunca será molesta pues si llevamos la prenda por fuera la etiqueta estará apoyada sobre un pantalón sin temor a rojeces en la piel y, si decidimos cortarla, a riesgo de dañar la prenda podremos ponérnosla por dentro y nadie lo notará.

Parece irónico e intrascendente tener que debatir sobre etiquetas pero supongo que estáis conmigo en esto. Cuando mucha gente cree que algo debería ser de otra manera y nunca cambia creo que se debe al hecho de que hemos aceptado que eso debe ser así. Con la cantidad de lecciones que nos está enseñando nuestro amigo Edu desde que empezó nuesro blog, creo que, al menos, habremos aprendido a hacernos oír cuando la causa es justa...

CADA

7 comentarios:

  1. pero.....que es lo peor de lo peor?????atreverte, jugarte la vida y vivir al limite y decidirte a cortar la etiqueta, todo un acto de valentia¡¡¡¡¡y te pones tu camiseta pensando que ni te acordaras de la etiqueta y.....horrorrrrrrr, las dos tiritas que han quedado de tela recordandote que ahi estaba la querida etiqueta pican mas la etiqueta entera¡¡¡¡¡y claro, viviste al limite y ya no hay vuelta atras.......en fin, que creo que es un castigo de los etiquetadores por quitar sus amadas etiquetas¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    Genial toque de humor con tu post Cada.
    Besos educados, Gema

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  2. Cierto, cierto... Eso sí que es fatal!

    Gracias Gema!

    Besos

    CADA

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  3. Yo prefiero cortarla, ¡así no me pica el cuello!

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  4. Ups, soy la anterior, se me olvida el nombre: Besos
    Irene

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  5. Gracias Irene, esperamos que sigas disfrutando de nuestro Blog. EDU y CADA

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  7. Prefiero dejarlas para evitar daňos en la camisa o el corte chapuza antiestético que queda después. En la última me la corto mi mujer, al verla intente mejorar el corte y sin querer me cargue la camisa. En definitiva lo mejor no tocarlas ni cortarlas.

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